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RUTAS FÁCILES

Ante  las varias sugerencias recibidas por parte vuestra de introducir una sección con rutas “sencillas” para los padres que no son muy experimentados en el mundo de la montaña, abrimos esta entrada para proponeros algunas rutas fáciles, de corta duración, con poco desnivel y buen camino que hemos realizado en el verano del año 2018. Poco a poco iremos ampliando las rutas para que podáis elegir las que más se adapten a vuestro criterio.

Tenéis por internet muchísima información sobre cada una de estas rutas, nosotros solamente os daremos algunos datos básicos.

Senda del Oso (Asturias)
Camino Schmidt (Madrid)
Ibón de Piedrafita de Jaca (Huesca)

piedrafita de Jaca
Ibón de Piedrafita de Jaca

Valle de Bujaruelo (Huesca)

Valle de Bujaruelo
Valle de Bujaruelo

Ruta del Alba (Asturias)

Claves para tus escaladas

Logística: Varias formas de escalar con bebés. Si vas a subir con él, lo suyo es que al bebé lo lleve en la mochila porta bebés el que mejor escala, que nunca subirá de primero, siempre en top rope, o de segundo. Con escaladas no nos flipemos, mejor trepadas, (cortas mejor que largas), y sólo si se lleva mucho tiempo escalando.

Por supuesto, lo más asequible y no suele fallar es ir a escalar a zonas de escalada deportiva con buenos pies de vía, y que no haya que andar mucho para llegar. Al ir con cuerda, tendréis que tener en cuenta que mínimo iréis 3 personas, ya que al bebé no se le puede dejar de echar un ojo en ningún momento.

El boulder es una gran opción y por lo general el bebé nunca se aburre. os juntáis unos cuantos (también podéis ir dos), y ale, a matarse a pegues. El bebé también buscará su protagonismo y podrá escalar por las rocas que haya al rededor.

Material: Lo necesario para una escalada normal. Como es de suponer que sólo se meterán a hacer este tipo de actividades gente con suficientes conocimientos en escalada no escribiré el material necesario. Decir solamente que actualmente venden todo tipo de material para los pequeñajos en mil de tiendas.

Risco de la cara de Jesús…, no hace falta explicar más.

Dificultad: No estamos solos. El ansia de superación queda atrás. No somos los protagonistas. Por muy bueno que seamos escalando, no tenemos que demostrar nada a nadie. Lo mejor son vías sencillas y tumbadas, ya que de esta forma la mochila no se nos balanceará mucho por detrás y podamos perder el equilibrio. A tener en cuenta posibles rutas de escape a mitad, es decir, que las vías no sean nada comprometidas ni tengan exposición por favor…, es de sentido común.

Agua: ¡No os olvidéis del agua por Dios!

Pañales: Por lo general el tiempo que estáis escalando no será muy extenso, por lo que con que llevéis un par en la mochila es suficiente, eso sí, tened en cuenta el tiempo de aproximación a pie de vía por si tenéis que llevar más.

Horarios: Algo de sentido común, pero que a lo mejor a alguno no se le ha ocurrido. En verano, según que sitios hace mucho calor y en invierno mucho frío a determinadas horas, por lo que tratad de evitar escalar en determinados momentos del día. Vuestro cuerpo no es como el de los bebés, aunque por experiencia la mayoría de la gente cree que los enanos son débiles y ante cualquier cosa pueden ponerse malos, la verdad es todo lo contrario, y es que aguantan muchísimo más de lo que creemos. Además, de esta manera no se nos pondrán malos tan pronto con una ligera brisa en el parque…

Claves para tus viajes alpinos

1: ROPA DE INVIERNO
Debéis tener en cuenta que vosotros estaréis moviendoos mientras estáis de ruta, aumentando con ello vuestra temperatura corporal, por lo que a vuestro bebé deberéis ponerle más ropa, máxime si va detrás en la mochila porta bebés. En el mercado de bebés venden unos “buzos”, que les cubren de pies a cabeza. Importante que tengan capucha, ya que por la cabeza es por donde más calor se pierde. No os olvidéis de ir vigilando que no se la quite, sobre todo en días muy fríos. Si vuestro bebé es muy pequeño y le lleváis en esas mochilas más chiquititas en vuestro regazo, notaréis que os vais dando calor corporal uno al otro.
Importante no pasarse con la ropa si el día no es muy frío. Si os pasais, vuestro hijo/a podrá sudar, y con ello cogerá más frío. Lo mejor es ir conociendoos con varias escursiones y poco a poco sabréis qué llevar.
Si la excursión es de varios días, llevad dos cosas de cada por si se os moja (que se os mojará) y por la noche ponedlo a secar. Que no lleve cosas mojadas nunca.
2: MATERIAL DE INVIERNO
Lo mismo que lleveis vosotros. No podéis olvidar gafas de sol de su tamaño con goma por detrás de la cabeza (se las suelen quitar y puede que no os déis cuenta) y crema para la piel. Botas altas. Chaqueta y pantalón impermeable. Los bastones de trekking les encanta, así que de vez en cuando (sobre todo en las paradas), prestadle uno para que juegue.
3: ORGANIZACIÓN y PLANIFICACIÓN
Como norma general, los viajes con nieve siempre son más difíciles de acertar con lo que necesitarán vuestros enanos. Lo que sí nos ha servido a nosotros hasta la fecha es no marcarnos objetivos muy “elevados”. Al igual que con viajes o rutas con “buen” tiempo cambiarás de planes, con rutas con climas más fríos, es la tónica general. Así pues, os recomendamos que tengáis varias alternativas disponibles por si os falla el primer (o segundo) plan inicial.
Lo suyo es que el que lleva el bebé vaya delante si sois dos. Si sois más, entonces en el medio. Esto lo digo porque nos hemos encontrado muchas veces con que Iria había “largado” cosas que llevaba importantes, como las gafas de sol por la borda…
100% necesario no escatimar en nada vuestro propio material. Crampones, raquetas, bastones, etc…, en función del tipo de excursión. Por supuesto frontal (mejor llevar 2), y pilas de repuesto aunque la excursión sea de un rato. Lo que os olvidéis, influirá el doble en vuestro viaje. No os dejéis nada. Y si os lo dejáis, entonces, mejor que os déis cuenta antes de comenzar la ruta y compréis lo que haga falta.
Por supuesto, antes de meteros en terrenos así con vuestros hijos, deberéis conocer perfectamente la forma de moverse en terrenos nevados vosotros solos. Por favor, no os la juguéis si no lo tenéis claro, incluso aunque sean simples paseos por una loma. Por ejemplo, si pilláis una placa de hielo que esté escondida debajo de otra capa de nieve blanda sin crampones, iréis de morros contra el suelo y vuestro hijo se puede golpear. Para eso es mejor que vuestro hijo vaya andando en el medio, así podéis ayudarle cuando notéis que el terreno cambia. Para vuestro bebé andar por la nieve es todo una aventura, máxime cuando se meterá hasta las rodillas en cada paso. Vigilad bien que no se le meta en las piernas la nieve. Podéis pensar en polainas para ellos también.

La mamá embarazada de 7 meses un día frío y ventoso en la laguna de Peñalara. El material debe ser el adecuado para este tipo de terreno, NO OS LA JUGUÉIS, si no estáis preparados.

4: BIBERONES
Lo mejor es llevar los biberones preparados en termos calientes. Si no, pues se calientan y listo. Recordad que la nieve es un terreno que deshidrata rápidamente, por lo que el biberón es una buena fuente de agua para el bebé. No lo hagáis con la nieve (si vais a hacer el biberón con agua). Si no os queda otra, mejor derretir hielo, si ese hielo esta en una pared vertical, mejor aun. Evitad lagunas, mejor agua corriente. En invierno casi todas las aguas o fuentes son potables, pero en verano la cosa cambia. Hervid bien el agua en la cazuela. Las pastillas potabilizadoras también valen. En viajes de varios días lo normal es coger agua de las fuentes “potables”. Aun así, es mejor hervirla.
5: DESCANSOS
Es difícil hacer una ruta larga con bebés por nieve. Deberéis parar de vez en cuando buscando zonas con poca nieve (debajo de los árboles suele estar bien). Y que el enano correté y se canse. No os tiréis mucho tiempo sin que vuestro bebé descanse de la mochila. Aprovechad cuando duerme para tirar a saco.
6: HORARIOS:
Algo de sentido común, pero que a lo mejor a alguno no se le ha ocurrido. En verano, según que sitios hace mucho calor y en invierno mucho frío a determinadas horas, por lo que tratad de evitar caminar en determinados momentos del día. Vuestro cuerpo no es como el de los bebés, aunque por experiencia la mayoría de la gente cree que los enanos son débiles y ante cualquier cosa pueden ponerse malos, la verdad es todo lo contrario, y es que aguantan muchísimo más de lo que creemos. Además, de esta manera no se nos pondrán malos tan pronto con una ligera brisa en el parque…
7: PAPELES:
Deberéis informaros previamente al viaje de lo necesario, y más en algunos países, que para una estupidez igual perdéis dos días enteros. Fijaros si vuestro bebé necesita DNI o pasaporte. Importante. Para viajar en ferry por ejemplo, los enanos necesitan su DNI. Ya veréis que “monos” están en la foto, jeje. En función de la época y del país, necesitarán unas cosas u otras, vacunas… pero básicamente lo mismo que nosotros…, si es que es muy fácil.
8: PAÑALES:
Ni que decir tiene que los pañales los iremos guardando en una bolsa bien cerrada y lo tiraremos todo en la primera basura que veamos. Lo suyo es calcular el número aproximado de pañales que usará nuestro bebé durante toda la excursión. Una cosa SÚPER UTIL que hacemos nosotros es llevar uno o dos pañales de tela. Normalmente los enanos hacen sus necesidades a la misma hora (en nuestro caso por la mañana un rato después de desayunar). Justo después de esa deposición le ponemos el de tela, y así nos aseguramos que en un 90% de los casos no hará caca en él (también venden unas telas para estos pañales para evitar que se ensucien). Después lo lavaremos donde sea. Con esto ganamos el no tener que transportar el pañal lleno de caca (que bien cerrado en un bolsa no huele absolutamente nada), ya que en muchos casos se duerme en una zona con basuras cerca…, ya sea en un refugio, un hotel, camping, etc… y podremos tirarlo, ahorrándonos transportar peso y espacio de más. Además, de ganar tiempo.

Sobre mí

Muchos amigos/as me dijeron que aprovechase para disfrutar el monte y los amigos antes de que naciera Iria, ya que decían, ella nos absorvería gran parte de nuestro tiempo, nuestras actividades, nuestra forma de vida.
Todo es cuestión de echarle imaginación y pensar en positivo. Y sobre todo, huir de esas palabras de desanimo y estress que tanto oímos a la gente cuando unas personas esperan a su bebé.
Nosotros hemos elegido afrontar la situación de forma diferente. De este modo, en lugar de dejar de hacer lo que hacemos, el nacimiento de nuestro bebé, nos ha abierto nuevas puertas para disfrutar de nuestras actividades preferidas con él, en lugar de separarlas y sin dejar de vivir nuestra vida y hacer lo que nos gusta.
Gracias a estos “enamigos”, surgió la idea de hacer esta web. Demostrarles que no sólo es posible, si no, fácil. Sólo es necesario tener ciertos conocimientos para hacer las actividades con la seguridad necesaria, y ganas, muchas ganas de disfrutar la vida y nuestro tiempo.

Me llamo Luis Eduardo Mansilla y soy guía de montaña por la EMAM (Escuela madrileña de alta montaña).

Uno de tantos días en la Pedriza…

Desde pequeño mis “papás” nos llevaban a mi hermano y a mí bastante a la montaña (menos de lo que deseábamos). Ante la pregunta “¿playa o montaña?”, no había lugar a discrepancias. Así pasó mi infancia, de los Picos de Europa a los Pirineos, y de allí a Sierra nevada pasando por los montes de Toledo…, hasta que me hice mayor.
El punto de no retorno fue el año 2009, cuando hicimos un viaje de dos meses por Perú, conociendo la selva y las montañas de los Andes. Desde ese viaje, las ganas de conocer el mundo y con ello adquirir conocimiento han ido siempre en aumento, haciendo de los viajes la tónica y la esencia general de mi vida.

Comencé en Guadarrama, después fui a Pirineos, le siguieron los Alpes, Andes, hasta ir a parar al Himalaya…, sea cual sea la cordillera, todas tienen algo que las hacen especiales, creandonos ese impulso que nos hacen ir una y otra vez a descubrirlas.

Laguna grande de Peñalara, (dos meses para su nacimiento).

Primera de nuestras aventuras con nuestro bebé que publicamos aquí. Iria aún no ha nacido, tiene unos 7 meses de “vida” dentro de la tripa de Laura. La cuenta atrás para que nuestra hija comience a tener fresco en las salidas, fuera de la seguridad y el calor de la barriga de su mamá pronto llegará a su fin.

¿Qué queremos deciros con esto?. El embarazo es una etapa más que no debería hacernos parar en nuestras actividades montañeras. Ánimo, y ¡sal al monte con tus hijos!.
Esta excursión es sencilla, apenas unos 300 o 400 metros de desnivel, por camino bien marcado, desde el Puerto de Cotos hasta la laguna. Más o menos una hora de camino. Muy buena para personas que no estén muy acostumbradas a andar, “principiantes”, por llamarlo de alguna manera y perfecta para hacer con críos de todas las edades.

Hoy es 5 de Marzo de 2016, y la previsión no era muy buena, unos -5 grados de temperatura, y un viento con rachas de hasta 70 km/h en las cimas. Bastante nieve aún, pero nada que unos buenos crampones y una chupa adecuada no arreglen. La tripa bien tapadita para que el bebé no se mueva mucho y tirando millas. Entre otras cosas, no olvidéis unos buenos guantes, un buen gorro y unas buenas gafas de ventisca si vais a hacer esta, u otra excursión parecida en invierno por terreno nevado, incluso si la predicción es de buen tiempo. Y lo que es más importante, un par de buenos bocatas y agua, mucha agua.

Prealpes italianos. (Sur de Orobie), (1 año y 10 meses).

Aprovechando que la enana pagará como una persona adulta en el avión cuando cumpla 2 años (tiene tela la cosa), llevábamos tiempo queriendo hacer un viaje en el que tuviéramos que coger este medio de transporte.
Tras una larga búsqueda de posibilidades, nos decantamos por ir a Milán, (aeropuerto de Bérgamo), situado al pie de los pre Alpes, en el norte de Italia. Con Ryanair no nos salió muy caro. Además, en el avión puedes meter la mochila porta bebés sin necesidad de facturarla (la llevan al maletero), pero se puede aprovechar para cargar esa mochila con mil cosas y así evitar pagar más por facturar otros macutos. Este es un buen truco que conviene recordar.
En esta ocasión, nos acompañará una viaje conocida en esta historia, Ana, la hermana más aventurera de Laura.
La idea original era hacer una ruta que atraviesa todo el Parque natural del Orobie, “Il sentiero delle Orobie”, por las crestas, pero al observar las fotos de las web cam de los refugios que hay por el camino, vimos que estaba todo hiper nevado, así que rechazamos esa posibilidad, ya que no queremos llevar crampones y material alpino por no tener para Ana, dejándolo como “proyecto” para más adelante, o para el verano, porque la verdad es que promete y mucho, y hacer otra ruta improvisada por cotas más bajas.
A continuación el diario del viaje, estilo blog, y al finalizar las conclusiones a las que hemos llegado para viajar con bebés en esta excursión y por esta zona.

Día 1: 27 de Marzo de 2018: (Madrid – Bérgamo)
La primera vez que Iria monta en avión. Le gustó bastante, y las dudas de cómo lo pasaría desaparecieron desde el despegue. Todo fueron facilidades con el bebé, te dejan entrar antes, no te dan el coñazo en el control…, etc. Llegamos al aeropuerto de Bérgamo el día 27 sobre las 12:00, y como Ana llegaba a las 23:00, teníamos todo el día por delante. Hicimos algunas compras que nos faltaban para la aventura, y decidimos ir de pijos a un hostal (Bed & Breakfast) que había en el centro de Bérgamo. Este pueblo tiene pinta de ser bonito, pero no tuvimos tiempo de ver mucho. Ana llegó a las 00:30, y a dormir.

Día 2: 28 de Marzo de 2018: (Bérgamo – Collado de Giogio)
Con las ideas claras, fuimos a un centro de información turística que hay al lado de la estación de tren de Bérgamo, y nos sorprendió mogollón la cantidad de mapas y demás hojas con información que tienen. Todo gratis. Nos dieron de todo, entre ello dos mapas que yo hubiera pagado por ellos…, (ya que en Desnivel (la librería de moda de montaña en Madrid) no tenían mapas de Orobie), con curvas de nivel, caminos, y de todo, además de información muy detallada de la primera zona que íbamos a visitar, (El Lago de Isseo).
Moverse en esta zona es fácil y barato. Fuimos a Predore en autobús (5 euros por cabeza), unos 45 minutos de viaje, a los pies del lago. Son las 13:00. Aquí comienza nuestro viaje.
Llevamos 4 sacos y 2 tiendas de campaña, además de un bebé de 22 meses y 12 kilos. Querer es poder. Laura lleva a Iria y un par de sacos pequeños, Ana lleva bastante peso, la tienda de campaña, agua, comida, saco enorme… y yo llevo la mochila tocha con un poco de todo. La tónica general fue esa durante todo el viaje, si bien, cuando quedaba poca agua o comida y la mochila pesaba menos, nos la cambiábamos entre Laura y yo.

Tras algunas dudas sobre cómo ir, fuimos al collado de Giogio. Unos 700 metros de desnivel nos esperaban y tras subir por un camino asfaltado y mazo empinado (más tarde descubrimos que medio camino iba a ser asfaltado), llegamos sobre las 18:00.
Resulta que en Italia, al ser muy devotos, tienen iglesias o capillas por todos lados, casi todos los collados por los que pasamos tenían, y este no era una excepción. Medio en ruinas, nos metimos, y plantamos los bártulos en una salita muy acogedora en rehabilitación. Por la noche los murciélagos revolotearon nuestras cabezas, y alguna gota cayó fuera, pero el sueño tras una caminata siempre sienta bien, máxime si la cena es caliente.

Día 3: 29 de Marzo de 2018: (Collado de Giogio – Vivac Camilo & Giacomo).
Si el día anterior andamos poco para ir calentando, este tocaba recuperar un poco. Despertamos, desayunamos, colocamos las movidas y andando. En breves cruzamos por el Collado de Rolla (donde chusteamos un poco de agua en una especie de refugio de cazadores). De aquí al Collado de Dedine. Se nos hizo un poco más largo ya que comenzó a llover bastante y los intentos de chustear las zetas del camino medio asfaltado fueron en balde, tuviendo que volver para atrás en un par de ocsaiones. Yo me calé, ya que voy con una chaqueta antigua.

La predicción era que llovería durante 2 días seguidos a machete, con truenos, rayos y centellas, y parecía que iban a acertar. Pero no importa si lleváis una mochila en condiciones para vosotros y para el bebé, que le tape entero para que evite que vuestro hijo/a se moje. Muchísima niebla, tanta que casi nos pasamos la iglesia en ruinas (una de tantas) que nos esperaba en el collado. Allí nos secamos y esperamos a que escampara un poco en el altar bajo los frescos de la capilla. Pensábamos que estaríamos medio aislados en medio del monte, e hicimos una fogata para calentarnos un poco, además de recolocar un poco las cosas en una habitación por si tenemos que quedarnos aquí los dos días que durará la tormenta. Nada más lejos de la realidad, escampó, y había una carretera al lado con un tío currando en una máquina, además de mil casas por los alrededores. La risa. Decidimos aprovechar la “cortina de buen tiempo” y continuar para adelante hasta el Refugio Camilo & Giacomo tras atravesar en un par de horas el Collado de Caf, a unos 1.300 metros de altura, ya con bastante nieve en las caras norte de estas colinas. El refugio (Vivac realmente según pone en el mapa), una locura…, pero sin camas, es un techo enorme, con una cocina y mogollón de mesas y sillas…, algo nos decía que no íbamos a tener problemas en este viaje con los lugares para dormir. Plantamos las movidas y a dormir tras cocinar una comida bien calentita.

Día 4: 30 de Marzo de 2018: (Vivac Camilo & Giacomo – Monasterolo di Castello)
Esta zona de Italia se parece un montón a Asturias. Clima similar y montes parecidos, si bien algo menos escarpado. La predominancia de los árboles son los robles, castaños y mucho abetos que se auto podan. Hayas dispersas y varios acebos.
Hoy día de descanso activo regenerativo. Solamente bajamos al pueblo de debajo, unos 2 o 3 kilómetros, a orillas del lago de Endine, mucho más pequeño que el de Iseo, pero más atractivo y bonito. Allí dormimos en otro B&B, que regentan dos señoras muy simpáticas y amables, la “Libelula Rossa”, 100% recomendable. Dimos vueltas por el lago y cenamos en un restaurante de lujo…
Al día siguiente, Mónica y Claudia Schirolli, nos invitaron a un bollo típico de allí llamado Cucca, que solamente lo hacen en ese pueblo. Fue genial. Si venís por aquí, no dejéis de visitar este B&B.

Día 5: 31 de Marzo de 2018: (Monasterolo di Castello – Spinone del lago)

Pues si hoy tocaba recuperar, resulta que no. no paró de llover, y solamente pudimos cruzar el lago por el sur hasta el pueblo de enfrente, otros 2 o 3 kilómetros. Compramos comida, que ya empieza a escasear, y chusteamos mazo tiempo debajo de un tejadillo. Ya cansados y entendiendo que tenemos que dormir por aquí dimos un rulo para buscar un sitio y vimos un lugar magnífico en el “Club Alpino de Spinone”, justo en el inicio del camino. Antes de ir preguntamos a un señor por un lugar donde dormir por aquí, pero que que no fuera muy caro (los hoteles rondan los 90 euros), y tras consultarlo con su hija (él no sabía hablar inglés), fuimos invitados por toda la familia a dormir en el garaje de su casa. Fue estupendo, y la familia se comportó genial con nosotros. Nos invitaron a una Colomba, un bollo típico de la zona en estas fechas (es Pascua), para desayunar al día siguiente, y un huevo de pascua para Iria. Además, nos ofrecieron todo para que pasaramos una noche agradable. Un 10. Desde aquí os damos las gracias una vez más, y si volvemos (o venís por Es

paña), estaremos encantados de volver a veros.

Día 6: 1 de Abril de 2018: (Spinone del lago – Val Vértova)

Hoy sí amaneció perfecto, y tuvimos todo el día para andar. Bueno, teniendo en consideración que salimos de allí a las 11:30. Subimos al pueblo de arriba, Bianzano, desde el que hay unas vistas espectaculares de las montañas más altas de Orobie, todas blancas desde los 1.500 metros. De allí, cruzando una pequeña zona de escalada en una cuneta de la carretera (literal), cogimos un sendero (de nuevo bastantes tramos asfaltado) para atravesar el Valle Rosa por el margen derecho del río.

Una vez se acaba el camino no teníamos muy claro si podríamos girar al Norte para cruzar un valle y llegar a un collado donde había un camino que parecía muy agradable y descender así a Cazzaniga por un camino marcado en el mapa. Preguntamos a 5 chicas que había en un bar de carretera y nos dijeron que no, que el único camino era ir por la carretera… Yo no me lo creía pero las hicimos caso y tiramos por la carretera. 2 kilómetros después, y ya cansado de despotricar de ellas, tiramos por el valle que pensábamos y no tardamos en encontrar un paso hasta el collado. (Hubiése sido mucho más sencillo haber girado antes, pero bueno). El Monte Beio asoma delante de nosotros, con sus escarpadas laderas con nieve adosada. Bonitas vistas, buena elección. 3 señores mayores nos llevaron al cruce del camino que conducía a Cazzaniga. Uno de ellos me dio lecciones de cómo ir por el monte, jeje. Poco más, descendimos el valle, llegamos a Cazzaniga (todo cerrado por ser “Pascueta”), y comenzamos el ascenso al Valle de Vértova). Cogimos agua en una casa y poco después de comenzar el camino vimos una casa en construcción con vistas al valle perfecta para pasar la noche. No lo dudamos mucho, y ya que se nos hacía de noche, plantamos el chiringuito en el porche.

Día 7: 2 de Abril de 2018: (Val Vértova – Cornalba)
Hoy sí, madrugamos, y a quien madruga, Dios le ayuda. A las 8:00 estábamos andando por la pista (asfaltada, como no), con el valle a la derecha y los riscos de ……. en frente. Un rato después llegando a Val del Gru, zona de descanso muy bonita, con una fuente magnífica. Es curioso, pero no nos resultó fácil en todo el viaje el aprovisionarnos de agua, ya que mucha de la que cae se filtra con facilidad en el terreno.

En Val del Gru, la pista se convierte en camino, y asciende moderadamente hasta el Paso Barbata, a unos 1.300 metros, donde encontramos ya bastante nieve para cruzar al valle de ……. No sabíamos si descender al pueblo de abajo (….), o continuar por el camino hasta Otre il Colle (que era nuestra idea principal). Eran las 15:00, y para salir de dudas subí hasta los 1.450 metros, cota donde la nieve ya era continua, pero con huella reciente. Nos decantamos por continuar, ya que en un principio, si el camino seguía así hasta los 1.600 metros (máxima altura que teníamos que alcanzar), no resultaría difícil cruzar y llegar al otro lado del valle e inicar el descenso hasta el pueblo. Pero Ana dio bastante muestras de inexperiencia en terreno nevado, y tardamos mil en atravesar esta zona.

De hecho tardamos hora y media en hacer 1 kilómetro…, con la desesperación de Ana, que se tropezaba todo el rato y lo pasó fatal. Estaba todo hiper nevado, y te metías hasta la cintura varias veces. Así pues, una vez llegamos al refugio de ……. a las 19:00, decidimos bajar por el valle hasta Cornalba. Estábamos hiper mojados, ya que abrir huella siempre es trabajo fatigoso. Además, se acercaban una nubes que no presagiaban nada bueno. Por no decir que Ana estaba destrozada física y psicológicamente. En Cornalba no tardamos en enontrar una cabaña perfecta para dormir en una zona de escalada.

Día 8: 3 de Abril de 2018: (Cornalba – Milán)

¿Qué mejor manera que cumplir años estando en la montaña rodeado de tus hijos?. Poca cosa. Hoy fuimos a Milán de vuelta. Bajamos al pueblo, pero no salían buses, así que andando al pueblo de al lado,……., a las 14:30 estábamos en Milán, y a las 15:00 en el hostal. Por la tarde a dar vueltas por la ciudad. A mí personalmente no me gustan las ciudades, pero diré algo: No hay palmeras de chocolate en las pastelerías, y los helados no están del todo mal, además no son caros. Las joyerías tampoco parecen muy caras y las tiendas de ropa, exceptuando los 1.300 euros de una camiseta cutre de Versace, tienen precios normales. El centro de Milán es como una tienda enorme. Cenamos en un barrio parecido a Venecia, y al hostal. Ana se fue a las 3:00, ya que su avión salía a las 6:45.

Día 9: 4 de Abril de 2018: (Milán – Madrid).
En el hotel nos dejaron dejar las cosas, así que fuimos más cómodos por Milán. No diré mucho, sólo que si os gusta el turisteo de ciudad, ésta es una buena opción, una mezcla de París y Madrid, pero con un toque más italiano…, por decir algo. La vuelta en el avión perfectamente. Iria se durmió al llegar a Madrid, dando el viaje a medio avión, y teniendo que cargar con ella hasta casa en el Metro.

CONCLUSIONES
Sin duda un viaje agradable donde el bebé disfrutó como nunca. Ya comienza a andar bastante ella sóla, cada día haría más o menos un kilómetro o kilómetro y medio, por camino o pista. Siempre riéndose y deseando andar. En nuestro caso, cuando quiere andar dice “Andando, ahí”, señalando el suelo. Un rato después se cansa, se queda quieta y quiere volver a subir a la mochila, donde no tarda en quedarse dormida. Esta zona es ideal para viajar con niños. No hay muchos “peligros”, y la red de senderos que tienen están muy bien señalizados. Prácticamente salen rutas de cada pueblo y las hay de todos los niveles. En cada población te indican con carteles informativos el recorrido, desnivel, dificultad, y demás datos del sendero. Además tienen varios puntos de información turística con muchísima información y mapas de la zona. La gente con nosotros fue muy amable siempre, si bien al verte con un bebé siempre se tiende a ser “mejor persona”. No estaban acostumbrados a ver bebés en el monte, ya que la mayoría de la gente a la que le preguntábamos por el estado del camino nos dijeron que era “difícil”, cuando en realidad era un paseo, y alucinaban cuando les decíamos que veníamos de “Predore”, les costaba entender que veníamos andando en una excursión de varios días con el bebé. No había muchos senderistas, apenas nos cruzábamos con 5 personas por los senderos cada día, pero no os preocupéis, es difícil perderse. Si no se ve claro, siempre se pueden contratar los servicios de un guía titulado.

Pico Ocejón (2.046m.) (1 año y 9 meses).

24 de Febrero de 2018. Este año esta siendo muy bueno en nieves. Media España esta congelada y blanco colorida. En muchos puntos de la península, tenemos más de 2 metros de nieve. Para lo poco que llovió en Otoño, esto lo esta compensando con creces. Iria tiene ya 21 meses, y esta excursión pondrá a prueba sus defensas al frío.
El Pico Ocejón se encuentra en la provincia de Guadalajara, alzándose con sus 2.048 metros sobre la meseta castellana, situada unos cuantos kilómetros al sur del macizo del pico del lobo. Es una montaña con mucha prominencia, y su ascenso da mucha satisfacción ya que al ser una montaña aislada, da sensación de ascender una gran cima.

Varias son las alternativas para llegar a su cumbre. Nosotros, tras mirar varias opciones por internet, nos decantamos por ascender desde el pueblo de Valverde de los Arroyos. Esta ruta bordea desde el Este la montaña, dirección norte, llegando a la cima por el Oeste. Es una ruta más larga que subir directos desde el pueblo de Majaelrayo, pero sin duda más bonita, ya que además de dar más vuelta y ver más cosas, se vislumbran las chorreras de Despeñalagua, unas cascadas escalonadas preciosas, que se encontraban medio congeladas.
Bastante nieve nos encontramos. Desde los 1.600 metros, el manto nivoso era continuo, y algunas placas de hielo se encontraban diseminadas por el camino. Día soleado, pero muy frío, ya que en ningún momento superamos los 0ºC. Aún así, la radiación solar aumentaba bastante la sensación térmica, por lo que solamente nos pusimos el plumas en la cima. Poco viento…, día estupendo.
Iria, se lo pasó muy bien. Al principio en la mochila, y luego como no puede ser de otra manera, andando unos cientos de metros. Mucha gente se asombraba al ver un bebé en la montaña nevada, pero verlo con esas gafas alegra el corazón a cualquiera. La mitad del camino sobando, como siempre. En la cima, varias personas fueron saludadas por la enana, que no para de saludar y despedirse de todo el mundo…

La vuelta por el mismo camino. Nos sorprendió gratamente que Iria quería andar todo el rato. Calculamos que estuvo andando cuesta abajo 1 kilómetro y medio, desde una especie de mirador de las chorreras hasta el mismo pueblo. Se cayó 40 veces, lloró 4, y 1 estuvo a punto de romperse los piños, y es que eso es lo que tiene bajar por los caminos llenos de piedras. Por supuesto, hay que estar atentos, y evitar las zonas más peligrosas para el bebé. Recordad que no sólo es bueno que vuestro bebé se caiga al suelo, si no deseable, ya que de esta forma se dará cuenta que no es para tanto, y que comer tierra alguna vez nos hará bien en el futuro.

Claves para tus viajes de senderismo.

1: ORGANIZACIÓN:
Deberéis organizaros bien las tareas a realizar cada uno. No tenéis porque ser muy estrictos y llevar una organización militar, pero sí viene muy bien que ciertas cosas las haga casi siempre la misma persona. Cada uno suele llevar siempre lo mismo, uno llevará al bebé con sus cosas en la mochila, no tiene ningún sentido que las cosas de los enanos no estén junto a los enanos, y el otro lo demás, comida, agua, sacos, esterillas, tienda…
2: MOCHILA:
Actualmente en el mercado, varias marcas venden modelos de mochilas para bebés que son impresionantes, donde el bebé va más que cómodo. Fijaros que tenga dos enganches para vuestro cuerpo. Uno a la altura de la cintura y otro a la altura del pecho. Han de ir bien apretados, pero sin llegar a cortaros la respiración. También fijaros que tenga tiras de sujección para proteger al bebé de irse de lado a lado, y que sean regulables. Por lo general tendrán un bolsillo grande debajo donde meter pañales, leche en polvo, ropa…, lo que queráis, entra de todo, y algunos bolsillos laterales para meter agua o cosas más a mano. También, llevan debajo una barra de metal que se abre para dejar la mochila en el suelo cuando os las quitéis.
Por lo general la mochila más pesada es siempre la del bebé (cuando éste está en ella obviamente). Tratad de dividir el peso de forma que la persona más fuerte lleve un poco más de peso. Sin embargo, puede haber ocasiones que la mochila más pesada sean las demás, como por ejemplo los primeros días de una ruta larga, que se suele llevar mucha comida, fruta, etc…, Después os las cambiais y listo. No os olvidéis los bastones de trekking, si no, vuestras rodillas sufrirán y mucho. Recordad que llevaréis más o menos unos 20 kilos cada uno.
3: DESCANSOS:
Tema de capital importancia. El bebé esta por lo general siempre sentado en la mochila, y eso le ocasionará aburrimiento y cansancio por estar siempre en la misma postura. Deberéis acostumbraros a parar cada poco tiempo (cada hora más o menos), y bajar al bebé de la mochila, que ande, corra, o haga lo que tenga que hacer. Al final, ya lo veréis, cogeréis unos horarios, y más o menos haréis lo mismo a las mismas horas. Aprovechad los largos ratos en los que duerme para andar todo lo que podáis. Pero sobre todo, evitad en la medida de lo posible meterle de nuevo en la mochila si él/ella no quiere en ese momento, esperad 5 minutos más, o distraerle con cosas, ya que de lo contrario puede coger “manía” a la mochila y entonces la habremos “cagado”. Recuerda que aún os quedan varios días de ruta. Un rato después ya querrá meterse de nuevo.

En una de las cientos de crestas de los Picos de Europa. Ojo con la niebla. No olvidar nunca mapa y brújula.

4: HORARIOS:
Algo de sentido común, pero que a lo mejor a alguno no se le ha ocurrido. En verano, según que sitios hace mucho calor y en invierno mucho frío a determinadas horas, por lo que tratad de evitar caminar en determinados momentos del día. Vuestro cuerpo no es como el de los bebés, aunque por experiencia la mayoría de la gente cree que los enanos son débiles y ante cualquier cosa pueden ponerse malos, la verdad es todo lo contrario, y es que aguantan muchísimo más de lo que creemos. Además, de esta manera no se nos pondrán malos tan pronto con una ligera brisa en el parque…
5: PAPELES:
Deberéis informaros previamente al viaje de lo necesario, y más en algunos países, que para una estupidez igual perdéis dos días enteros. Fijaros si vuestro bebé necesita DNI o pasaporte. Importante. Para viajar en ferry por ejemplo, los enanos necesitan su DNI. Ya veréis que “monos” están en la foto, jeje. En función de la época y del país, necesitarán unas cosas u otras, vacunas… pero básicamente lo mismo que nosotros…, si es que es muy fácil.
6: PAÑALES:
Ni que decir tiene que los pañales los iremos guardando en una bolsa bien cerrada y lo tiraremos todo en la primera basura que veamos. Lo suyo es calcular el número aproximado de pañales que usará nuestro bebé durante toda la excursión. Una cosa SÚPER UTIL que hacemos nosotros es llevar uno o dos pañales de tela. Normalmente los enanos hacen sus necesidades a la misma hora (en nuestro caso por la mañana un rato después de desayunar). Justo después de esa deposición le ponemos el de tela, y así nos aseguramos que en un 90% de los casos no hará caca en él (también venden unas telas para estos pañales para evitar que se ensucien). Después lo lavaremos donde sea. Con esto ganamos el no tener que transportar el pañal lleno de caca (que bien cerrado en un bolsa no huele absolutamente nada), ya que en muchos casos se duerme en una zona con basuras cerca…, ya sea en un refugio, un hotel, camping, etc… y podremos tirarlo, ahorrándonos transportar peso y espacio de más. Además, de ganar tiempo.
7: BIBERONES:
Olla o cazuela, infiernillo y bombona de gas para calentar la leche. Si la ruta no pasa por pueblos, lo mejor es que compréis leche en polvo y la llevéis en tarritos ya mezclados (si le ponéis cereales en polvo), en lugar de llevar los armatostes enteros. Por supuesto, esto dependerá de los días de la excursión. Un termo funciona a las mil maravillas. Si estáis en la tienda y fuera hace fresco, es un coñazo salir del calor del saco a la nieve a calentar el agua…, por lo que lo mejor es calentar el agua (o la leche) la noche anterior y dejarlo dentro de la tienda. Cuando el enano se despierte querrá desayunar y solo tendremos que meter en el biberón el agua caliente y echar los polvos…, ¡y sin salir del saco!, una gozada…, que todo hay que decirlo, a nosotros siempre se nos olvida el termo…
8: ROPA:
Ropa adecuada, pero no llevéis kilos. Con 3 cosas es suficiente, y la vais lavando en los ríos o donde podáis, no pasa nada porque lleve la misma ropa 3 días seguidos, absolutamente nada. No debe faltar crema solar, gafas de sol y un pañuelo para cubrirles mientras andamos. Una toallita no está de más, y acordaros de tener a mano una camiseta vuestra o algo parecido para cuando se duerma, colocarsela para que el cuello no se le doble demasiado. Algún juguete que pese poco, por lo general un peluche es estupendo, le pones ahí en la mochila y a andar. Luego dormirá más agusto con él. Si vais a dormir en tienda o vivac, un saco pequeño para el bebé es perfecto, por nuestra experiencia, es mejor que él duerma en un saco a parte, en lugar de metido con alguno de nosotros.

Claves viajes en bici

1: REMOLQUE:
El remolque cuanto más comodidades lleve mejor. Los que venden hoy en día son una locura. Por 300 € podéis flipar. Luces traseras y delanteras (las traseras son las más importantes en el remolque).
Lo normal es que la bici con el remolque de bebé la lleve la persona más fuerte del grupo. El otro llevará sacos, tienda, comida, agua…, por lo general el que lleve el remolque irá detrás, a rueda de los otros y así es más fácil de ver para los conductores que vayan a adelantar. Además, no morirá tirando del grupo.
Dentro de la cabina del remolque, donde va el bebé sentado, podéis meter vuestro plumífero o su saco, ganando espacio vosotros y comodidad él/ella. La mayoría de los remolques llevan un maletero, lo suyo es meter cosas del bebé, pañales, toallitas, ropa…, etc… en él, el orden siempre es muy importante, al igual que tener las cosas que vas a usar continuamente siempre a mano.
2: PLANIFICACIÓN:
Llevad bien marcada la ruta, si os hacéis una planificación del día a día, donde pararéis, qué veréis, donde dormiréis, mejor que mejor, pocas cosas hay más desagradables que subir un puerto con el bebé a cuestas en el remolque de 10 kilos, llegar a la cima del puerto y descubrir que era para el otro lado.
Por otra parte, tened en cuenta que por mucho que planifiquéis, casi siempre tendréis que cambiar de planes, así que tened rutas alternativas previstas, o en caso de ser una ruta de varios días donde la idea es llegar a tal sitio, haced la planificación con algunos días de margen.
3: DESCANSOS:
Con la bicicleta pasa algo parecido que con la mochila porta bebés. Al cabo del rato el bebé acaba harto de estar sentado y quiere andar, correr, o hacer lo que sea, por lo que deberemos parar cada cierto tiempo a que éste estire las piernas. A nosotros nos vendrá estupendamente también, aunque alguna vez nos romperá el ritmo. Merece la pena, y así el bebé no cogerá manía al remolque. Si el bebé duerme, tirando millas.

El Rum Rum en el remolque les hará sobar en 5 minutos. Por lo general…

4: HORARIOS:
Al contrario que en los viajes a pie, aquí los horarios no son tan importantes para los bebés, ya que los remolques vienen muy bien equipados. Si hace frío, se cierra el plástico y dentro se mantiene el calor, si hace calor, se abre la capota, y el bebé va como en un descapotable, si hay mosquitos, se pone la mosquitera…
El problema aquí lo tenemos nosotros y no ellos. Podéis imaginaros en Agosto, las 15:00, 40 ºC, Badajoz y subiendo un puerto. Nosotros morimos y el bebé encantado de la vida dentro del remolque mirándote. Obviamente buscaremos los mejores horarios para poder ir con la bici. Ya hemos aprendido que no sirve de nada madrugar para ganar horas un día de invierno en plena ola de frío, a 8 grados bajo cero, 20 km/h, sensación térmica peor que en el Everest… tú sin sensibilidad en medio cuerpo ¡y el bebé durmiendo con el plástico empañado!…, por muy abrigado que vayas tendrás que parar a calentar los dedos y habrás madrugado para nada.
Por la noche se va estupendamente con bebés en la época estival, pocos coches, buen tiempo, el bebé sobando…, una maravilla.
5: MATERIAL EXTRA:
Nos referiremos solamente al necesario para el bebé, y no lo necesario para los adultos. No carguéis mucho al que lleva el remolque, que lleva más de 20 kilos…
Como hemos dicho antes, las cosas del bebé, lo más consecuente es que las metáis en los bolsillos o maletero del remolque. Llevad algo para que el bebé se pueda medio recostar en la cabina, el plumas viene genial. Los juguetes, peluches, etc… les encanta a los niños llevarlos junto con ellos dentro del remolque, pero tened cuidado…, más de una vez nos ha parado la guardia civil y nos ha devuelto uno de ellos que salió despedido por la borda sin previo aviso…, a saber hace cuanto tiempo…
Una cosa que nos ha venido muy bien es llevar música. Cuando el bebé está un poco tontorrón, la novedad de ponerle musica le ha encantado. En el mismo móvil, no complicarse, lo metéis dentro de un bolsillo del remolque, y todos a cantar.
Una lucecita para el enano cuando es de noche también nos ha servido algunas veces, ya que si están despiertos y no ven nada, pueden ponerse nerviosos.
6: ROPA DEL BEBÉ:
No preocuparse mucho con esto. Si el viaje durará un día entero, con que lleve una ropa de recambio (por si acaso), es suficiente.
Si el viaje será de varios días, recomendamos cargar con la ropa justa. El peso si no, pasará factura. Un abrigo decente, los petos enteros van genial, 3 bodys, 3 camisetas…, y así con todo. Lo más normal es que paréis en sitios donde podáis limpiar la ropa. Después la lleváis colgada encima del remolque, o en la bici y se seca rápido. Llevad jabón de lagarto dentro de una bolsa, gran invento.