Pico Ocejón (2.046m.) (1 año y 9 meses).

24 de Febrero de 2018. Este año esta siendo muy bueno en nieves. Media España esta congelada y blanco colorida. En muchos puntos de la península, tenemos más de 2 metros de nieve. Para lo poco que llovió en Otoño, esto lo esta compensando con creces. Iria tiene ya 21 meses, y esta excursión pondrá a prueba sus defensas al frío.
El Pico Ocejón se encuentra en la provincia de Guadalajara, alzándose con sus 2.048 metros sobre la meseta castellana, situada unos cuantos kilómetros al sur del macizo del pico del lobo. Es una montaña con mucha prominencia, y su ascenso da mucha satisfacción ya que al ser una montaña aislada, da sensación de ascender una gran cima.

Varias son las alternativas para llegar a su cumbre. Nosotros, tras mirar varias opciones por internet, nos decantamos por ascender desde el pueblo de Valverde de los Arroyos. Esta ruta bordea desde el Este la montaña, dirección norte, llegando a la cima por el Oeste. Es una ruta más larga que subir directos desde el pueblo de Majaelrayo, pero sin duda más bonita, ya que además de dar más vuelta y ver más cosas, se vislumbran las chorreras de Despeñalagua, unas cascadas escalonadas preciosas, que se encontraban medio congeladas.
Bastante nieve nos encontramos. Desde los 1.600 metros, el manto nivoso era continuo, y algunas placas de hielo se encontraban diseminadas por el camino. Día soleado, pero muy frío, ya que en ningún momento superamos los 0ºC. Aún así, la radiación solar aumentaba bastante la sensación térmica, por lo que solamente nos pusimos el plumas en la cima. Poco viento…, día estupendo.
Iria, se lo pasó muy bien. Al principio en la mochila, y luego como no puede ser de otra manera, andando unos cientos de metros. Mucha gente se asombraba al ver un bebé en la montaña nevada, pero verlo con esas gafas alegra el corazón a cualquiera. La mitad del camino sobando, como siempre. En la cima, varias personas fueron saludadas por la enana, que no para de saludar y despedirse de todo el mundo…

La vuelta por el mismo camino. Nos sorprendió gratamente que Iria quería andar todo el rato. Calculamos que estuvo andando cuesta abajo 1 kilómetro y medio, desde una especie de mirador de las chorreras hasta el mismo pueblo. Se cayó 40 veces, lloró 4, y 1 estuvo a punto de romperse los piños, y es que eso es lo que tiene bajar por los caminos llenos de piedras. Por supuesto, hay que estar atentos, y evitar las zonas más peligrosas para el bebé. Recordad que no sólo es bueno que vuestro bebé se caiga al suelo, si no deseable, ya que de esta forma se dará cuenta que no es para tanto, y que comer tierra alguna vez nos hará bien en el futuro.

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