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Boulder

Sin duda alguna, la actividad de escalada más recomendable, sencilla y amena para hacer con los pequeños es el “boulder”. El boulder consiste en subir rocas de un tamaño reducido, sin cuerda, y con una colchoneta en el suelo en caso de caída.

Boulder en “El escorial”

Los enanos se lo pasan genial, y lo mejor de todo es que puedes practicar esto en cualquier lado, ya que hay rocas pequeñas por todos sitios en el campo. Además, en las zonas propiamente dichas para practicar esta modalidad de escalada, encontraremos infinitos bloques para que los pequeños se entretengan mientras nosotros nos matamos a “pegues”.

Boulder en Colmenarejo, practicando “fisura”.

Lo más importante: Nosotros “portearemos” siempre desde abajo e iremos acompañándoles (si hay que subir detrás, se sube) hasta que terminen de escalar y sin dejar de mirarles en ningún momento.

Os recomendamos que no les cojáis, o les ayudéis a subir  al empezar. Primero que lo intenten solos, si no pueden, entonces les ayudaremos. CON ESTO FAVORECEMOS SU AUTOESTIMA. Si desde el principio estamos ayudándoles a hacer las cosas, creerán que solos no pueden y siempre te “pedirán permiso” para actuar, tanto en esto como en otras facetas. No tengáis miedo por ellos, eso sí, máxima atención, ya que se caen a la mínima.

Cuando escalemos nosotros, obviamente que nunca se pongan debajo, pero tened en cuenta que ellos querrán portearos también e irán de cabeza a ponerse en el peor sitio jeje.

Boulder en “Pont de Camps”. Techos para estar con vuestros bebés en caso de lluvia.

Otra cosa que está muy bien, es que por lo general, siempre hay “techos” cerca donde refugiarse en caso de lluvia. Les encanta, y para ellos es todo una aventura.

Boulder improvisado en “Ibón de Piedrafita”

Cuando nos cansemos, nos tomamos la merienda, el desayuno, la comida, la cena, o nos vamos a dormir a un techo hasta el día siguiente.

Incluso se atreven con los “Tsunamis”, “Big walls” para ellos…

Sin duda, el “Boulder” es una gran actividad que os recomendamos a todas las familias que tenéis hijos, y que soléis, o solíais escalar asiduamente y ahora ya no…

El boulder, una gran actividad para realizar con nuestros bebés más mayores.

“El Tolmo” (2 años y 6 meses)

Ellas son las protagonistas.

Querer es PODER.

Mucho hemos oído sobre las penurias que se pasan llevando a los enanos al monte a hacer lo que más te gusta, la imposibilidad de caminar por los caminos estando embarazada, las dificultades que se pasan caminando a paso de tortuga con niños de 2 o 3 años…

Giner de los rios
Pradera del Refugio Giner de los Ríos, en uno de los descansos.

Laura esta embarazada de 9 meses. Isabel, aun no ha nacido, así que a ver si con este paseo por la pedriza se anima a conocer el mundo. Iria, con 2 años y medio ya recorre distancias de 5 km…, a su paso…

La clave, es tener paciencia. Que no quiere andar, nos paramos, que sí, tiramos. Un rato en los hombros de papá, un rato corriendo, un buen rato mirando setas…, otro rato parados a que Laura descanse, que llevar 15 kilos de más se nota y otro rato esperando a Papá que también se cansa de llevar los trastos de escalada y a Iria encima…

maliciosa
“Papá, quiero subir a la montaña más alta del munnnndo”

Total, que en dos horas nos ponemos en el Tolmo. (Más o menos a dos kilómetros de Canto Cochino).

¿Acaso hemos sufrido en estas dos horas?. No, hemos sentido cada segundo de este tiempo.

_”Papá, quiero escalarrrrrr, quiero subirrrr al Tollllllmo, quiero subir a la montaña más alta del munnnnndo”

En esta ocasión se quedó abajo animando a su padre, y peleando con las zarzas de pie de vía. Para la próxima, cuando tengamos uno de esos arneses guays para enanos.

Tras un día de escalada, la vuelta a hombros de su Papá.

Claves para tus escaladas

Logística: Varias formas de escalar con bebés. Si vas a subir con él, lo suyo es que al bebé lo lleve en la mochila porta bebés el que mejor escala, que nunca subirá de primero, siempre en top rope, o de segundo. Con escaladas no nos flipemos, mejor trepadas, (cortas mejor que largas), y sólo si se lleva mucho tiempo escalando.

Por supuesto, lo más asequible y no suele fallar es ir a escalar a zonas de escalada deportiva con buenos pies de vía, y que no haya que andar mucho para llegar. Al ir con cuerda, tendréis que tener en cuenta que mínimo iréis 3 personas, ya que al bebé no se le puede dejar de echar un ojo en ningún momento.

El boulder es una gran opción y por lo general el bebé nunca se aburre. os juntáis unos cuantos (también podéis ir dos), y ale, a matarse a pegues. El bebé también buscará su protagonismo y podrá escalar por las rocas que haya al rededor.

Material: Lo necesario para una escalada normal. Como es de suponer que sólo se meterán a hacer este tipo de actividades gente con suficientes conocimientos en escalada no escribiré el material necesario. Decir solamente que actualmente venden todo tipo de material para los pequeñajos en mil de tiendas.

Risco de la cara de Jesús…, no hace falta explicar más.

Dificultad: No estamos solos. El ansia de superación queda atrás. No somos los protagonistas. Por muy bueno que seamos escalando, no tenemos que demostrar nada a nadie. Lo mejor son vías sencillas y tumbadas, ya que de esta forma la mochila no se nos balanceará mucho por detrás y podamos perder el equilibrio. A tener en cuenta posibles rutas de escape a mitad, es decir, que las vías no sean nada comprometidas ni tengan exposición por favor…, es de sentido común.

Agua: ¡No os olvidéis del agua por Dios!

Pañales: Por lo general el tiempo que estáis escalando no será muy extenso, por lo que con que llevéis un par en la mochila es suficiente, eso sí, tened en cuenta el tiempo de aproximación a pie de vía por si tenéis que llevar más.

Horarios: Algo de sentido común, pero que a lo mejor a alguno no se le ha ocurrido. En verano, según que sitios hace mucho calor y en invierno mucho frío a determinadas horas, por lo que tratad de evitar escalar en determinados momentos del día. Vuestro cuerpo no es como el de los bebés, aunque por experiencia la mayoría de la gente cree que los enanos son débiles y ante cualquier cosa pueden ponerse malos, la verdad es todo lo contrario, y es que aguantan muchísimo más de lo que creemos. Además, de esta manera no se nos pondrán malos tan pronto con una ligera brisa en el parque…