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Prealpes italianos. (Sur de Orobie), (1 año y 10 meses).

Aprovechando que la enana pagará como una persona adulta en el avión cuando cumpla 2 años (tiene tela la cosa), llevábamos tiempo queriendo hacer un viaje en el que tuviéramos que coger este medio de transporte.
Tras una larga búsqueda de posibilidades, nos decantamos por ir a Milán, (aeropuerto de Bérgamo), situado al pie de los pre Alpes, en el norte de Italia. Con Ryanair no nos salió muy caro. Además, en el avión puedes meter la mochila porta bebés sin necesidad de facturarla (la llevan al maletero), pero se puede aprovechar para cargar esa mochila con mil cosas y así evitar pagar más por facturar otros macutos. Este es un buen truco que conviene recordar.
En esta ocasión, nos acompañará una viaje conocida en esta historia, Ana, la hermana más aventurera de Laura.
La idea original era hacer una ruta que atraviesa todo el Parque natural del Orobie, “Il sentiero delle Orobie”, por las crestas, pero al observar las fotos de las web cam de los refugios que hay por el camino, vimos que estaba todo hiper nevado, así que rechazamos esa posibilidad, ya que no queremos llevar crampones y material alpino por no tener para Ana, dejándolo como “proyecto” para más adelante, o para el verano, porque la verdad es que promete y mucho, y hacer otra ruta improvisada por cotas más bajas.
A continuación el diario del viaje, estilo blog, y al finalizar las conclusiones a las que hemos llegado para viajar con bebés en esta excursión y por esta zona.

Día 1: 27 de Marzo de 2018: (Madrid – Bérgamo)
La primera vez que Iria monta en avión. Le gustó bastante, y las dudas de cómo lo pasaría desaparecieron desde el despegue. Todo fueron facilidades con el bebé, te dejan entrar antes, no te dan el coñazo en el control…, etc. Llegamos al aeropuerto de Bérgamo el día 27 sobre las 12:00, y como Ana llegaba a las 23:00, teníamos todo el día por delante. Hicimos algunas compras que nos faltaban para la aventura, y decidimos ir de pijos a un hostal (Bed & Breakfast) que había en el centro de Bérgamo. Este pueblo tiene pinta de ser bonito, pero no tuvimos tiempo de ver mucho. Ana llegó a las 00:30, y a dormir.

Día 2: 28 de Marzo de 2018: (Bérgamo – Collado de Giogio)
Con las ideas claras, fuimos a un centro de información turística que hay al lado de la estación de tren de Bérgamo, y nos sorprendió mogollón la cantidad de mapas y demás hojas con información que tienen. Todo gratis. Nos dieron de todo, entre ello dos mapas que yo hubiera pagado por ellos…, (ya que en Desnivel (la librería de moda de montaña en Madrid) no tenían mapas de Orobie), con curvas de nivel, caminos, y de todo, además de información muy detallada de la primera zona que íbamos a visitar, (El Lago de Isseo).
Moverse en esta zona es fácil y barato. Fuimos a Predore en autobús (5 euros por cabeza), unos 45 minutos de viaje, a los pies del lago. Son las 13:00. Aquí comienza nuestro viaje.
Llevamos 4 sacos y 2 tiendas de campaña, además de un bebé de 22 meses y 12 kilos. Querer es poder. Laura lleva a Iria y un par de sacos pequeños, Ana lleva bastante peso, la tienda de campaña, agua, comida, saco enorme… y yo llevo la mochila tocha con un poco de todo. La tónica general fue esa durante todo el viaje, si bien, cuando quedaba poca agua o comida y la mochila pesaba menos, nos la cambiábamos entre Laura y yo.

Tras algunas dudas sobre cómo ir, fuimos al collado de Giogio. Unos 700 metros de desnivel nos esperaban y tras subir por un camino asfaltado y mazo empinado (más tarde descubrimos que medio camino iba a ser asfaltado), llegamos sobre las 18:00.
Resulta que en Italia, al ser muy devotos, tienen iglesias o capillas por todos lados, casi todos los collados por los que pasamos tenían, y este no era una excepción. Medio en ruinas, nos metimos, y plantamos los bártulos en una salita muy acogedora en rehabilitación. Por la noche los murciélagos revolotearon nuestras cabezas, y alguna gota cayó fuera, pero el sueño tras una caminata siempre sienta bien, máxime si la cena es caliente.

Día 3: 29 de Marzo de 2018: (Collado de Giogio – Vivac Camilo & Giacomo).
Si el día anterior andamos poco para ir calentando, este tocaba recuperar un poco. Despertamos, desayunamos, colocamos las movidas y andando. En breves cruzamos por el Collado de Rolla (donde chusteamos un poco de agua en una especie de refugio de cazadores). De aquí al Collado de Dedine. Se nos hizo un poco más largo ya que comenzó a llover bastante y los intentos de chustear las zetas del camino medio asfaltado fueron en balde, tuviendo que volver para atrás en un par de ocsaiones. Yo me calé, ya que voy con una chaqueta antigua.

La predicción era que llovería durante 2 días seguidos a machete, con truenos, rayos y centellas, y parecía que iban a acertar. Pero no importa si lleváis una mochila en condiciones para vosotros y para el bebé, que le tape entero para que evite que vuestro hijo/a se moje. Muchísima niebla, tanta que casi nos pasamos la iglesia en ruinas (una de tantas) que nos esperaba en el collado. Allí nos secamos y esperamos a que escampara un poco en el altar bajo los frescos de la capilla. Pensábamos que estaríamos medio aislados en medio del monte, e hicimos una fogata para calentarnos un poco, además de recolocar un poco las cosas en una habitación por si tenemos que quedarnos aquí los dos días que durará la tormenta. Nada más lejos de la realidad, escampó, y había una carretera al lado con un tío currando en una máquina, además de mil casas por los alrededores. La risa. Decidimos aprovechar la “cortina de buen tiempo” y continuar para adelante hasta el Refugio Camilo & Giacomo tras atravesar en un par de horas el Collado de Caf, a unos 1.300 metros de altura, ya con bastante nieve en las caras norte de estas colinas. El refugio (Vivac realmente según pone en el mapa), una locura…, pero sin camas, es un techo enorme, con una cocina y mogollón de mesas y sillas…, algo nos decía que no íbamos a tener problemas en este viaje con los lugares para dormir. Plantamos las movidas y a dormir tras cocinar una comida bien calentita.

Día 4: 30 de Marzo de 2018: (Vivac Camilo & Giacomo – Monasterolo di Castello)
Esta zona de Italia se parece un montón a Asturias. Clima similar y montes parecidos, si bien algo menos escarpado. La predominancia de los árboles son los robles, castaños y mucho abetos que se auto podan. Hayas dispersas y varios acebos.
Hoy día de descanso activo regenerativo. Solamente bajamos al pueblo de debajo, unos 2 o 3 kilómetros, a orillas del lago de Endine, mucho más pequeño que el de Iseo, pero más atractivo y bonito. Allí dormimos en otro B&B, que regentan dos señoras muy simpáticas y amables, la “Libelula Rossa”, 100% recomendable. Dimos vueltas por el lago y cenamos en un restaurante de lujo…
Al día siguiente, Mónica y Claudia Schirolli, nos invitaron a un bollo típico de allí llamado Cucca, que solamente lo hacen en ese pueblo. Fue genial. Si venís por aquí, no dejéis de visitar este B&B.

Día 5: 31 de Marzo de 2018: (Monasterolo di Castello – Spinone del lago)

Pues si hoy tocaba recuperar, resulta que no. no paró de llover, y solamente pudimos cruzar el lago por el sur hasta el pueblo de enfrente, otros 2 o 3 kilómetros. Compramos comida, que ya empieza a escasear, y chusteamos mazo tiempo debajo de un tejadillo. Ya cansados y entendiendo que tenemos que dormir por aquí dimos un rulo para buscar un sitio y vimos un lugar magnífico en el “Club Alpino de Spinone”, justo en el inicio del camino. Antes de ir preguntamos a un señor por un lugar donde dormir por aquí, pero que que no fuera muy caro (los hoteles rondan los 90 euros), y tras consultarlo con su hija (él no sabía hablar inglés), fuimos invitados por toda la familia a dormir en el garaje de su casa. Fue estupendo, y la familia se comportó genial con nosotros. Nos invitaron a una Colomba, un bollo típico de la zona en estas fechas (es Pascua), para desayunar al día siguiente, y un huevo de pascua para Iria. Además, nos ofrecieron todo para que pasaramos una noche agradable. Un 10. Desde aquí os damos las gracias una vez más, y si volvemos (o venís por Es

paña), estaremos encantados de volver a veros.

Día 6: 1 de Abril de 2018: (Spinone del lago – Val Vértova)

Hoy sí amaneció perfecto, y tuvimos todo el día para andar. Bueno, teniendo en consideración que salimos de allí a las 11:30. Subimos al pueblo de arriba, Bianzano, desde el que hay unas vistas espectaculares de las montañas más altas de Orobie, todas blancas desde los 1.500 metros. De allí, cruzando una pequeña zona de escalada en una cuneta de la carretera (literal), cogimos un sendero (de nuevo bastantes tramos asfaltado) para atravesar el Valle Rosa por el margen derecho del río.

Una vez se acaba el camino no teníamos muy claro si podríamos girar al Norte para cruzar un valle y llegar a un collado donde había un camino que parecía muy agradable y descender así a Cazzaniga por un camino marcado en el mapa. Preguntamos a 5 chicas que había en un bar de carretera y nos dijeron que no, que el único camino era ir por la carretera… Yo no me lo creía pero las hicimos caso y tiramos por la carretera. 2 kilómetros después, y ya cansado de despotricar de ellas, tiramos por el valle que pensábamos y no tardamos en encontrar un paso hasta el collado. (Hubiése sido mucho más sencillo haber girado antes, pero bueno). El Monte Beio asoma delante de nosotros, con sus escarpadas laderas con nieve adosada. Bonitas vistas, buena elección. 3 señores mayores nos llevaron al cruce del camino que conducía a Cazzaniga. Uno de ellos me dio lecciones de cómo ir por el monte, jeje. Poco más, descendimos el valle, llegamos a Cazzaniga (todo cerrado por ser “Pascueta”), y comenzamos el ascenso al Valle de Vértova). Cogimos agua en una casa y poco después de comenzar el camino vimos una casa en construcción con vistas al valle perfecta para pasar la noche. No lo dudamos mucho, y ya que se nos hacía de noche, plantamos el chiringuito en el porche.

Día 7: 2 de Abril de 2018: (Val Vértova – Cornalba)
Hoy sí, madrugamos, y a quien madruga, Dios le ayuda. A las 8:00 estábamos andando por la pista (asfaltada, como no), con el valle a la derecha y los riscos de ……. en frente. Un rato después llegando a Val del Gru, zona de descanso muy bonita, con una fuente magnífica. Es curioso, pero no nos resultó fácil en todo el viaje el aprovisionarnos de agua, ya que mucha de la que cae se filtra con facilidad en el terreno.

En Val del Gru, la pista se convierte en camino, y asciende moderadamente hasta el Paso Barbata, a unos 1.300 metros, donde encontramos ya bastante nieve para cruzar al valle de ……. No sabíamos si descender al pueblo de abajo (….), o continuar por el camino hasta Otre il Colle (que era nuestra idea principal). Eran las 15:00, y para salir de dudas subí hasta los 1.450 metros, cota donde la nieve ya era continua, pero con huella reciente. Nos decantamos por continuar, ya que en un principio, si el camino seguía así hasta los 1.600 metros (máxima altura que teníamos que alcanzar), no resultaría difícil cruzar y llegar al otro lado del valle e inicar el descenso hasta el pueblo. Pero Ana dio bastante muestras de inexperiencia en terreno nevado, y tardamos mil en atravesar esta zona.

De hecho tardamos hora y media en hacer 1 kilómetro…, con la desesperación de Ana, que se tropezaba todo el rato y lo pasó fatal. Estaba todo hiper nevado, y te metías hasta la cintura varias veces. Así pues, una vez llegamos al refugio de ……. a las 19:00, decidimos bajar por el valle hasta Cornalba. Estábamos hiper mojados, ya que abrir huella siempre es trabajo fatigoso. Además, se acercaban una nubes que no presagiaban nada bueno. Por no decir que Ana estaba destrozada física y psicológicamente. En Cornalba no tardamos en enontrar una cabaña perfecta para dormir en una zona de escalada.

Día 8: 3 de Abril de 2018: (Cornalba – Milán)

¿Qué mejor manera que cumplir años estando en la montaña rodeado de tus hijos?. Poca cosa. Hoy fuimos a Milán de vuelta. Bajamos al pueblo, pero no salían buses, así que andando al pueblo de al lado,……., a las 14:30 estábamos en Milán, y a las 15:00 en el hostal. Por la tarde a dar vueltas por la ciudad. A mí personalmente no me gustan las ciudades, pero diré algo: No hay palmeras de chocolate en las pastelerías, y los helados no están del todo mal, además no son caros. Las joyerías tampoco parecen muy caras y las tiendas de ropa, exceptuando los 1.300 euros de una camiseta cutre de Versace, tienen precios normales. El centro de Milán es como una tienda enorme. Cenamos en un barrio parecido a Venecia, y al hostal. Ana se fue a las 3:00, ya que su avión salía a las 6:45.

Día 9: 4 de Abril de 2018: (Milán – Madrid).
En el hotel nos dejaron dejar las cosas, así que fuimos más cómodos por Milán. No diré mucho, sólo que si os gusta el turisteo de ciudad, ésta es una buena opción, una mezcla de París y Madrid, pero con un toque más italiano…, por decir algo. La vuelta en el avión perfectamente. Iria se durmió al llegar a Madrid, dando el viaje a medio avión, y teniendo que cargar con ella hasta casa en el Metro.

CONCLUSIONES
Sin duda un viaje agradable donde el bebé disfrutó como nunca. Ya comienza a andar bastante ella sóla, cada día haría más o menos un kilómetro o kilómetro y medio, por camino o pista. Siempre riéndose y deseando andar. En nuestro caso, cuando quiere andar dice “Andando, ahí”, señalando el suelo. Un rato después se cansa, se queda quieta y quiere volver a subir a la mochila, donde no tarda en quedarse dormida. Esta zona es ideal para viajar con niños. No hay muchos “peligros”, y la red de senderos que tienen están muy bien señalizados. Prácticamente salen rutas de cada pueblo y las hay de todos los niveles. En cada población te indican con carteles informativos el recorrido, desnivel, dificultad, y demás datos del sendero. Además tienen varios puntos de información turística con muchísima información y mapas de la zona. La gente con nosotros fue muy amable siempre, si bien al verte con un bebé siempre se tiende a ser “mejor persona”. No estaban acostumbrados a ver bebés en el monte, ya que la mayoría de la gente a la que le preguntábamos por el estado del camino nos dijeron que era “difícil”, cuando en realidad era un paseo, y alucinaban cuando les decíamos que veníamos de “Predore”, les costaba entender que veníamos andando en una excursión de varios días con el bebé. No había muchos senderistas, apenas nos cruzábamos con 5 personas por los senderos cada día, pero no os preocupéis, es difícil perderse. Si no se ve claro, siempre se pueden contratar los servicios de un guía titulado.

Picos de Europa, (1 año y 3 meses).

Es verano, temporada de rutas. Iria con sus 15 meses, ya puede andar…, un poco. Es hora de que conozca el Urriellu, el Picu. En esta ocasión subiremos, la madre, el padre, la tía, el abuelo, y la protagonista de esta historia…

La tía Ana es nueva en el mundo del montañismo, y la verdad es que ha dado el Do de Pecho. Ignacio, el abuelo, duro donde los haya, aguanta lo que le echen. También es un poco duro de mollera, no se puede tener todo…

Al resto de los integrantes de esta excursión ya nos conocéis, Laura, la madre todo poderosa, capaz de cargar con 50 kilos, y que siempre dirá, ¡No sin mi hija!, y Luis Mansilla Mountain Leader, el padre, mula de carga.

Y como no, Iria. Recordad leer nuestras recomendaciones en las claves para vuestras rutas de senderismo, en el menú lateral izquierdo de la página principal.

LA EXCURSIÓN

13 de Agosto de 2017:

Llevamos unos días en Gijón, donde vive el abuelo de Iria, y al final por fin, nos hemos decidido para hacer la excursión.

El inicio de la excursión, “el puente de la Jaya”.

Ritmo suave, pese a la insistencia del abuelo que no se puede estar quieto. Es lo que tiene ser un animal sin paciencia. Más rápido hubiéramos roto a Ana, que no está acostumbrada a andar tanto. Unos 1.500 metros de desnivel. Iria muy a gusto en su mochila bebé, un éxito.  El inicio de la ruta es el puente de la Jaya, que atraviesa el río Cares. Cruzmaos Bulnes, donde comimos nuestra comida, y de allí por la ruta de la majada de Camburero. La media ladera del final, como una hora antes de llegar al refugio Vega de Urriellu hay que lucharla, dejando a nuestra izquierda el Jou Lluengo.

La canal del Tejju

Tras alguna trepada, se llega a la base de este picacho que ya habéis visto en la foto anterior. Una mola calcárea que no deja indeferente a nadie con sus 500 metros de pura verticalidad. Una pared que cualquier escalador que se precie, ha de hacer, y que un par de meses antes ya nos hizo retroceder a mí y mi compañero de cordada mientras intentábamos escalar la vía Rabadá Navarro.

¿Qué decir de esta pradera?¿Hay algún lugar mejor para ver corretear a tus bebés? Yo sinceramente, creo que no.

El buen ambiente reina en esta zona. Nosotros plantamos la tienda en uno de los muchos vivacs que hay.

14 de Agosto de 2017:

Aquí siempre se duerme muy bien. Al día siguiente nos esperaban unos 700 metros de desnivel positivo hasta la cima del pico Santa Ana, de unos 2.600 m. Para ello debíamos atravesar varios “Jous”, como el Jou sin tierra. Pero la predicción decía que había posibilidad de tormenta, ligera, pero existente, y con bebés no hay que jugársela. A las 14:00 nos daríamos la vuelta estuviéramos donde estuviéramos.

Y el tiempo pasó…, y nosotros llegamos a unos 2.300 metros de altura. a mitad de camino vamos…, así que nos paramos, comimos y recogimos el chiringo. Iria en mis hombros siempre es feliz, pero recordad que en el momento que quiera bajar hay que bajarla a que corretee (excepto si las circunstancias exigen no bajarla, por falta de tiempo, mal clima, o lo que sea), eso sí, deberéis encontrar un sitio para parar cuanto antes, antes de que se enfaden más vuestros hijos, y acaben asimilando el montar en la mochila con ser un fastidio. Evitad eso.

La tía Ana, con el pico “Santa Ana” a sus espaldas.

De vuelta nos encontramos con el abuelo testarudo…, que quería subir hasta arriba. Hizo caso omiso de nuestras indicaciones y tiró para adelante. Le esperamos en las tiendas. Bajó sano y salvo, ya que como era menester, no cayeron ni 5 rayos, ni 6 truenos.

Una cena, una cervecita con unos chavales muy majos en la puerta del refugio y a la cama.

15 de Agosto de 2017:

Y volvimos con una niebla que no se veía más de 5 metros. Mola. Se le pone la capota a la mochila del bebé y tirando millas. Iria durmiendo, como no…, y nosotros empapados. No hace falta que diga que en terrenos resbaladizo, deberemos extremar las precauciones con nuestro bebé.

Volvimos por el camino que va a Collado Pandébano, para hacer una ruta circular más bonita y amena. Es un descenso más seguro por este lado (es la ruta normal al Urriellu) que por donde subimos.

Con dolor en los pies. Ignacio con dolor en los riñones, ya que se dio un costalazo con un resbalón (no lleva bastones), llegamos con más gloria que pena de vuelta al coche en Puente Poncebos.

Y de allí a Arenas de Cabrales, donde por 13 € nos comimos un cachopo cada uno que vaya tela…, todo un regalo de nuestra madre tierra, y que debemos estar agradecidos al mundo, a Papa sol y a mamá tierra por regalarnos estas cosas…

Sin duda, la ascensión a la base del Naranjo de Bulnes es una actividad muy recomendable para hacer con vuestros hijos. Si no tenéis claro el dormir en tienda de campaña, siempre podéis dormir en el refugio (no olvidéis reservar), o volver de nuevo a los coches haciendo la ruta en el día.

…Poco a poco el Urriellu desapareció en la niebla, despidiéndose de nosotros hasta más ver…

Córcega GR-20, (1 año y 2 meses).

Hay mucha información sobre el GR 20 en varios medios. Lo normal es hacerlo de Norte a Sur, pero nosotros, por economía, ya sabéis que solemos viajar con lo mínimo, decidimos hacerlo al revés. El Ferry nos llevó desde “Toulon” a “Porto Vecchio”. Desde allí, en unas 10-15 etapas se llega al norte de la isla, a Calenzana. Toda la isla es impresionante. Nos gustó mucho y queda pendiente volver para terminar el GR 20 completamente, ya que sólo nos dio tiempo a hacer la mitad, unos 90 km. del total del GR, que son cerca de 200. Lo tienen muy bien organizado, y más si vais con niños pequeños y queréis iniciaros en viajes de varios días con vuestros bebés. Eso sí, hay que estar bien físicamente, ya que es un GR muy exigente con más de 20.000 m, de desnivel acumulado.
Los refugios están estratégicamente colocados, y disponen de agua en todos lados. La comida quizás sí sea más difícil de conseguir, por lo que tendréis que cargar con ella, o gastaros el dinero en los refugios. He de decir que nosotros no dormimos en ningún refugio, y plantábamos la tienda por ahí, sin molestar, fuera de los caminos, algo que actualmente, si no me equivoco esta prohibido. El único problema que tuvimos fue un par de días que había garrapatas, y alguna se nos enganchó. Laura solía cargar con Iria y sus cosas, y yo con la comida, el agua, sacos, tienda…, en fin que cada uno llevábamos unos 15 o 20 kilos, por lo que si queréis hacerlo, tendréis que estar más o menos fuertes, y no fumar…, (o llevar mazo cajetillas de tabaco, ya que no podréis comprar en ningún sitio, jeje).

Fuimos un poco más lentos que la mayoría de la gente, pero la ocasión lo merece, impresionante este camino, ¿Para qué correr?. Tras 7 días andando nos desviamos a por comida a un pueblecito de las montañas y descubrimos que había un torneazo de ajedrez, cambio de planes, obviamente lo jugamos, había mucho nivel, con mogollón de maestros, un nivelazo. Después continuamos andando hasta Vizzavona, más o menos la mitad del GR 20, donde cogimos un tren para Baschia. Nos quedaban 5 días, y queríamos visitar las playas de esta hermosa isla. Si las montañas nos parecieron exquisitas, las playas del Norte son también un pepino, de arenas blancas y aguas cristalinas. Hay un camino que lo recorre entero, bastante peor señalizado que el GR 20, pero imposible perderse, es seguir el camino de la línea de costa. Todo calas preciosas.
Los corsos son gente muy amable y simpatica que adoran a los críos. Nos ayudaron muchísimo, sobre todo en el pueblo de ………., donde fuimos muy bien acogidos, y gracias a ellos pudimos participar en un torneo de ajedrez donde participaron jugadores de reconocido prestigio a nivel mundial.
CONCLUSIÓN:
Sin duda una gran actividad que recomendamos a todo el mundo, familias o no, pero con un nivel físico a corde a la exigencia de este GR. No tendréis problema en nada si dormís y coméis en los refugios (todos disponen de cocina para que calentéis los biberones a vuestros enanos). Si preferís llevar vuestra comida, ahorrando así algo de gasto, deberéis cargar con algo más de peso, estar un poco más “fuertes”.
Una opción muy buena para nosotros, las familias, es dormir en las tiendas de campaña de las que disponen los refugios. En lugar de dormir dentro, (por si los hijos se despiertan a mitad de noche molestando al personal), hay una zona habilitada con mogollón de tiendas ya colocadas al rededor que se alquilan, a un precio bastante más asequible que los refugios. Así evitáis cargar con la tienda…
Si queréis más consejos sobre como organizaros para viajes de varios dias con bebés, consultar nuestros consejos en esta misma página.
A continuación una selección de fotos de los mejores momentos.

Iria en el ferry.
En el comienzo del GR 20
Primer día, paisajes increíbles.
Primera noche. Garrapatas incluídas
Segundo día, mejor que el anterior… aún.
Una habitación con vistas.
¡Andando!
Mamá, quiero aprender a leer un mapa.
Grandes vistas a 2.000 metros.
Aún mejores vistas
Gran atardecer con vistas a toda la isla.
Charcas preciosas donde refrescarte
Iria bailando en …
Codeándonos con los mejores ajedrecistas del mundo. En la imagen, GM Zhigalko, y GM Krasenkow
Grandes vivacs bajo miles de estrellas
El entorno dispone si sabes mirar.
Bonitas vistas a diario y en todo momento.
Este no me lo comí…
Último día en las montañas
Primer día de playa. Córcega increíble.
Impresionantes playas.
Último día en la isla este año.